De Dachau a Venecia, homenaje a Zoran Music.

Anton Zoran Music, nació en 1909 en Gorizia, localidad fronteriza entre Eslovenia e Italia, que en ese momento, pertenecía al imperio austro-húngaro.
las bases de su pintura las toma de klimt y Schiele. En 1935 viaje a España donde se impresiona con los paisajes castellanos, a la vez que trabaja como copista del Greco y Goya en el museo del Prado.
El estallido de la guerra civil española lo lleva a Dalmacia y con la el de la segunda guerra mundial recala en Venecia, donde es detenido por la Gestapo, por su actividad antialemana siendo conducido al campo de concentración de Dachau, del que sobrevive.
Es en este escenario de terror y muerte, produce unos ciento ochenta dibujos, que tienen como motivo esencial los cuerpos de sus compañeros muertos. Cincuenta años después inicia uno de sus ciclos más conocidos “No somos los últimos”, en el que invoca la memoria de lo vivido en Dachau.
Es un pintor de gran coherencia y singularidad, después de su estancia en el Lager, se siente atraido por los paisajes de la Toscana, donde trabaja en las series “Paisajes de Siena” y “Paisajes de Umbria”.
Al pintar sus colinas blanquecinas, dijo el artista, me di cuenta de que me recordaban los montones de cadáveres entre los que había vivido en Dachau.
Trabajó fundamentalmente la figuración paisajística, en algúno de sus cuadros recuerda a Esteban Vicente, trabajó la abstracción con la serie “Tierras Dálmatas”.
Murió en Venecia en 2005.
La fundación Caixa Cataluña, en su sede de la Pedrera, ha organizado una exposición con lo mejor de su obra.

Con el basamento del odio étnico, creencia en superioridades de raza o cualquier patraña parecida, de un lado; y la explotación de la humillación que supuso el Tratado de Versalles, impuesto a Alemania por los aliados al final de la Gran Guerra. unos descerebrados empezaron una aventura de hegemonía nacional que se convirtió en una de las mayores tragedias de la historia de la humanidad.



