Bonus.

Los Presidentes Obama y Merkel, efectuaron una declaración contundente sobre la “inmoralidad”, cito textualmente a la Presidenta alemana, que suponían el cobro de bonus supermillonarios, por parte de los responsables del sistema financiero.
La cuestión se ha agravado, toda vez que muchos de esos ejecutivos están en instituciones financieras que o se han recapitalizado con inyecciones de dinero público, procedente, por tanto, de los impuestos de los ciudadanos o han pasado a ser, en gran medida, propiedad pública ya que los gobiernos no han encontrado mejor solución para reflotarlos que adquirir una parte importante de su capital.
Eso si, con explicitas declaraciones de que se compra con dinero de todos, pero, en modo alguno, se plantea entrar en la gestión de esas instituciones. La tesis dominante es que los gestores, que tan buenos resultados han dado en el pasado ¡Casi acaban con el capitalismo! sigan en buena medida gestionando los ahorros y ahora parte de los impuestos de los ciudadanos.
Uno que está acostumbrado a lo pragmático y se conforma con poco, si que veía el recorte de los bonos por objetivos de los directivos de empresas intervenidas como una actitud necesaria, de todo punto, a caballol entre la ética y la solidaridad.
He leido, que de forma incomprensible, al menos para mi, que el Tesoro Americano y la Reserva Federal han convencido al Presidente Obama para que dé marcha atrás en su postura y se sigan manteniendo esos incentivos al trabajo de los ejecutivos.
Espero que la situación se vaya resolviendo, sin duda, la ayuda de los Estados a los Bancos es precisa, ahora bien que aquellos que están y estaban al frente de las instituciones financieras sigan percibiendo sus multimillonarios ingresos vía incentivos, después del esfuerzo público realizado, a mi me parece una nueva sinrazón.
