El Paseo del Prado.

La única cosa buena que tenía, desde mi modesto punto de vista, la actual crisis económica en la que estamos metidos, era la paralización de la obra que, con un lenguaje propio de la segunda guerra mundial, se denomina Eje Prado-Recoletos. Leí en su día que como consecuencia del mal comportamiento de los ingresos locales de la Capital, se debía parar, entre otras, esta obra.
Pero, héteme aquí que la puesta en marcha por el Gobierno Nacional del plan de obras a desarrollar por los ayuntamientos para paliar la crisis, ha hecho que este proyecto reviva y si nadie lo impide se lleve a cabo.
La ausencia de debate público, sobre la remodelación de uno de los espacios más bellos de Madrid y uno de los paseos urbanos mas bonitos del mundo pone de manifiesto la necesidad de articular socialmente la respuesta a este tipo de iniciativas, desde la llamada sociedad civil.
Les invito a pasear por ese gran bulevar que va desde Atocha a Colón y salvo las restricciones al tráfico rodado, cuestión para la que no hacen falta las obras, sino, la tantas veces, manida voluntad política, díganme que cambiarían de la actual configuración.
Es una manera no solo de gastar mal el dinero público, sino de atentar contra un espacio urbano consolidado de gran belleza para hacer algo que nadie sabe en que consiste.
No ha habido información, es verdad que pocos la han pedido, sobre este asunto y más allá de la sonada y glamurosa protesta, que en su día llevó a efecto la Baronesa Thyssen, no hemos sabido hasta hoy como va a quedar este conjunto.
Si esto sirve, para abrir un poco de debate ,no necesariamente ideológico, y remover alguna conciencia para que se pare este remodelación me daré por satisfecho.

