La tasa de basura, o como no hay dinero pues subimos los impuestos

Comenta la prensa que en una reunión de la Comisión Ejecutiva del PP, Rita Barbera expuso la tesis clásica del PP, en este caso referida a los Ayuntamientos, en virtud de la cual, los problemas de menor recaudación impositiva o los derivados de las negociaciones de financiación no deben resolverse subiendo o creando nuevos impuestos o tasas.
Lo que he podido leer, es que la concejal Botella, en ausencia del titular, le respondió que habían recreado y repuesto la tasa de basura porque las arcas estaban vacias.
No salgo de mi asombro, con esta facilidad retórica, se despacha y se pone patas arriba una posición clásica en el Partido que gobierna el Ayuntamiento de Madrid, a saber, que los ciudadanos no tienen que pagar con más impuestos los efectos de la crisis.
Cuando se reformó y entró en vigor la nueva Ley de Haciendas Locales, se adoptó, con acierto, la postura de refundir en nuevas figuras tributarias locales las antiguas, con objeto de simplificar los trámites y no atosigar al ciudadano con muchos pagos sobre los más variados conceptos.
Así, la tasa de basura y alcantarillado, que los que peinen canas y se entretengan en leerme recordarán, se integró en el creado por esa Ley Impuesto de Bienes Inmuebles, IBI.
Les propongo a este respecto un ejercicio, miren, si los consevan los recibos por este concepto tributario de seis o siete años hasta ahora, observarán una progresión totalmente impropia de aproximadamente cuatro a uno. Pues bien, no contentos con esto se nos va a cobrar a los que vivimos en Madrid ciudad de nuevo por la recogida de basura. En resumen, pagaremos “ex novo” algo que ya estábamos pagando. En lenguaje comercial, lo podríamos denominar dos por uno.
Y esto lo hace el Partido Popular en la ciudad de Madrid, por cierto, sin apenas voces críticas. A lo mejor es que están retomando lo mejor de los liberales de ahora, cuando hay problemas se suben los impuestos o se nacionalizan las empresas.
Racionalizar el gasto, bajar el número de altos cargos, reducir los coches oficiales, hacer más eficaz el trabajo de los empleados públicos para no contratar fuera lo que se puede hacer dentro. ¿Les suena? pues a ellos se les ha olvidado.
