Austeridad.
Se comenta, se escribe, se escucha, llegando a convertirse casi en un lugar común el asunto de la necesaria austeridad en el gasto público. Más en estos momentos en los que la situación económica hace que las finanzas públicas no estén muy bollantes.
El otro día leí una noticia sorprendente, en España hay cinco mil coches oficiales, tantos como en los Estados Unidos de América, de ser cierta la noticia, que yo pienso que lo es, resulta desagradablemente sorprendente.
Que un pais como España se equipare a la primera economía mundial en el número de coches oficiales causa perplejidad.
En un Estado tan complejo como el español, donde han aflorado nuevas administraciones públicas, nuevos órganos constitucionales, comisiones reguladoras de ambito nacional, que han sido replicadas en el autonómico, de importantes actividades económicas; es pre ciso estar atentos sobre el grado de atención que los presupuestos públicos generan con los responsables de estos organismos.
Veamos un ejemplo, en números aproximados, si esos cinco mil coches oficiales se redujeran a la mitad, es decir, dos mil quinientos, suponiendo un coste medio de conductores por coche de sesenta mil euros al año y veinticinco mil euros de amortización de la inversión más el gasto de mantenimiento y combustible que se genera en cada vehículo el Estado en su conjunto dispondría de doscientos doce millones de euros de gasto para ser reasignado en otras prioridades.
Que nadie piense, que mi idea sería poner a dos mil quinientos empleados públicos en la calle, podrían ser magníficos conductores para los vehículos que se precisan para el desarrollo de la ley de dependencia, transportando a mayores que precisan ser asistidos, por ejemplo.
Esta es una idea, me gustaría conocer opiniones y más ideas sobre como es posible la austeridad en el gasto público en época de crisis y en cualquier época.
