Raimon.

El pasado día 22, volvimos a ver actuar a Raimon en el anfiteatro Ramón y Cajal de la Universidad Complutense. Los asistentes, en función de nuestra edad, teníamos especialmente presentes los dos anteriores, unos de ellos en la misma Universidad cuarenta años antes, en mayo del 68; otros, el de la Ciudad Deportiva del Real Madrid en 1976.
El del 68 fue inusitadamente autorizado convirtiendose en un icono en la búsqueda de la democracia y la libertad en nuestro pais. Unos años antes en 1965 los profesores Garcia Calvo, López-Aranguren, Tierno y Montero Diaz habían sido apartados de sus cátedras por su apoyo y comprensión a las protestas estudiantiles. Las generaciones de españoles que no habían vivido la guerra civil, se encontraron con una incipiente movilización en contra de la “prolongada dictadura” en palabras del rector Berzosa.
El del 76 se produjo con el primer Gobierno de la Monarquía. Sólo se celebró uno de los cuatro previstos, pues la autoridad competente así lo tuvo a bien.
Sociologicamente, entre los asistentes al último, había diferencias de edad, pero, en todo caso, hubo una nutrida representación de las generaciones que han gobernado la transición y la actual etapa democrática en nuestro pais.
En la presentación del recital, el artista ha escrito lo siguiente: Una cierta izquierda a la salida de la dictadura aceptó el argumento derechista que se expresaba así, estos chicos fueron útiles contra la dictadura pero no eran artistas, ahora no tiene sentido que continúen.
Victor Jara, Ibañez, Brassens, Moustaki, Leonard Cohen, Serrat, Joan Baez, Mercedes Sosa, Leo Ferré, por citar a algunos, son ejemplo claro de la combinación de talento y capacidad creativa junto con una posición a favor de la solidaridad y de una sociedad más justa.
Las recientes canciones de Raimon son un ejercicio de madurez que sirven para no entregarse ni a la desmemoria histórica ni a la nostalgía.
Ese tiempo pasado no fue mejor.
