La vida de los otros.
El Ministerio para la seguridad del Estado, en la antigua R.D.A, contaba con diecisiete cárceles “preventivas”, que eran dirigidas por la Stasi (Policia política) en cifras, su labor puede resumirse en el encarcelamiento de más de 200.000 personas, contaba con 175.000 confidentes, de ellos 75.000 en la R.F.A., y consideraban en 86.000 la cifra de ciudadanos que se oponían al regimen.
Descubrieron un mercado floreciente, la venta de prisioneros a la Alemania Occidental, 34.000 en cifras redondas a una media de 50.000 euros por preso.
Los archivos de esta institución han permanecido intactos. gracias a la precipitada caida del regimen de Honecker que impidió su destrucción. Al día de hoy existen kilómetros de expedientes y dossieres accesibles a los interesados en conocer esta parte de la historia.
Con esta realidad como fondo, Henckel von Donnersmarck, ha dirigido su primer largometraje, premiado con el Oscar a la mejor película extranjera. Podemos ver como la intromisión en la privacidad del “poder” y el control de los que pensaban de forma diferente producían el que se cortara de raiz cualquier intento de creación libre.
El fondo de la historia es como transcurre la vida de un ganador y un perdedor. El primero, un intelectual tolerado por el regimen, que disfruta de un estatus envidiable y trata de tender puentes y llevarse bien con los creadores situados claramente en la oposición al regimen. Está emparejado con una drogodependiente, cuya adicción es utilizada para la delación de las actividades de intelectuales y artistas. El segundo, un comunista convencido, que entra en el servicio secreto creyendo hacer un gran favor al socialismo y sobretodo al “partido”.
Cuando es consciente del comportamiento cotidiano del aparato, se desilusiona y encubre a Dreyman, el autor teatral, a quien se le encarga vigilar por su azarosa relación amorosa con la Christa Maria, que goza de los favores del ministro de cultura, a la sazón, el camarada Hempf.
Con la caida del muro, el viejo capitán Wiesler, se convierte en cartero. Dreyman, en escritor de éxito, dedicado a narrar las vicisitudes que pasó bajo el regimen comunista. Recordando, agradecido, los servicios que incumpliendo su tarea, no prestó el ahora cartero Wiesler.
Una digresión: Martina Gedeck, a quien ya habíamos visto en “Particulas Elementales” hace un papel antológico.
