Ébano: Kapuscinski
En estos días de consumo desaforado, en que a mucha gente, de repente, le entra el “horror vacui” y quiere hacer, comprar, hablar, beber, comer, etc; lo que no ha hecho a lo largo del año, he vuelto a leer Ébano. Escrita por un personaje que a mi me fascina, un hombre que entiende el periodismo de reportaje, como arte para divulgar el conocimiento histórico y de como el periodismo puede colaborar en la formación de una conciencia histórica y solidaria con realidades que tenemos a la vuelta de la esquina.
Periodista, escritor y ensayista, fue con todo merecimiento, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y humanidades en el 2003. Su obra está implicada con el compromiso a favor de dar a conocer la forma de vida y las injusticias de sociedades que les ha tocado vivir en el Tercer Mundo.
De su obra,Ébano, es, a mi juicio, la que mejor define su compromiso, nos narra en ella los efectos de la descolonización y la evolución posterior de los acontecimiento en zonas de África, tan sensibles como desatendidas, Etiopia, Eritrea, Sudán, Ruanda, etc.
La masacre entre Hutus y Tutsis,una vergüenza para la humanidad, en donde mejor he logrado enterderla ha sido en sus reflexiones. La carga en profundidad a la política llevada por la administración de Miterrand, en este asunto, no tiene desperdicio.
Se trata de un diario íntimo y autobiográfico, alejado del simplismo y los topicazos, con que nos aproximamos en general al problema africano, desde nuestras sociedades y describe su cara oculta con las secuelas de violencia, dolor, derrota y lucha por el poder.
Desde los días de júbilo y esperanza de los primeros años de independencia hasta el genocidio en la región de los Grandes Lagos, el relato se hace sin concesiones y tratando con dureza a las plagas de África, la huida del capital humano. la manera de gobernar, comunidades enteras, los jefes locales, sin ningún tipo de escrúpulos y la gran responsabilidad de las potencias desarrolladas derivada de como se llevó a cabo la descolonización y de su actual política exterior y de cooperación.
El racismo, el odio hacia el otro, el desprecio y el deseo de erradicar al diferente hunden sus raices en las relaciones coloniales africanas. Allí, todo esto ya había sido inventado y llevado a la práctica siglos antes de que los sistemas totalitarios modernos trasplantasen aquellas sórdidas e infames experiencias a la Europa del siglo XX.
Tambien vi allí a un hombre que iba desnudo, pero con un Kalasnikov al hombro. La gente se apartaba a su paso y hacía un rodeo para evitarlo. Seguramente era un loco. Un loco con un Kalasnikov.
Son párrafos de una lucidez poco común.
El racismo, el odio hacia el otro, el desprecio y el deseo de erradicar al diferente hunden sus raices en las relaciones coloniales africanas. Allí, todo esto ya había sido inventado y llevado a la práctica siglos antes de que los sistemas totalitarios modernos trasplantasen aquellas sórdidas e infames experiencias a la Europa del siglo XX.