Vassili Grossman, un judio en el regimen de stalin
El veterano oficial del Undécimo de Husares e importante historiador Antony Beevor, autor de libros como Stalingrado, Berlín o la Batalla por España, acaba de publicar un libro sobre Vasili Grossman, uno de los más grandes reporteros de la época soviética que lleva por título “Un escritor en guerra”. Desde su posición muy crítica con el estalinismo y comprensivo con las actitudes más democráticas en el ámbito de la izquierda, nos narra como el personaje de su obra Grossman, considerado como un héroe, fue acallado por denunciar la política antisemita de Stalin.
No me voy a referir al genocidio perpetrado por Hitler y sus fans contra el pueblo judio, poco puedo aportar y no quisiera caer en el oportunismo del “y tú más”. Sin embargo, hay una página aún no escrita en la historia reciente sobre el antlisemitismo latente, al menos, en la primera mitad del pasado siglo, que si bien tuvo su punto álgido en la solución final del regimen nazi, no dejó de ser un sentimiento con cierto arraigo en Europa.
Grossman no podía creer que en el sistema soviético tuviera cabida el antisemitismo, más allá de los exabruptos del Premio Nobel Sholojov que identificaba como rémoras de un pasado reaccionario y sobre todo imputable a los sentimientos prerrevolucionarios y burgueses que el socialismo no había podido erradicar.
Stalin tenía con el Comité Antifascista Judio, constituido en 1942, una relación de amor-odio, la sugerencia de formar una brigada internacional de judios extranjeros, especialmente americanos, para luchar como una unidad del Ejército Rojo, fue vetada con contundencia. Sin embargo las actividades del comité fueron toleradas toda vez que constituían un frente propagandístico y la ayuda americana era clave en aquellos momentos.
El Libro Negro en el que colaboraron Grossman y un gran amigo de España, Ehrenburg, sobre las atrocidades nazis con los judios no pudo ser publicado, al contener graves errores políticos, en opinión de Andrei Zhdanov, secretario del Comité Central del PCUS.
Con los primeros tiempos de la guerra fría el Comité resultaba sospechoso por sus contactos con Estados Unidos y muchos de sus miembros fueron detenidos, tanto Grossman como Ehrenburg tuvieron la suerte de no ser detenidos en la primera oleada.
En su libro “Por una causa justa” sobre la batalla de Stalingrado no mencionó a Stalin y fue acusado de rebajar los logros del partido en la victoria. Se salvó del Gulag por la muerte de Stalin en 1953.
En esos años trabajó en lo que sería su gran obra, “Vida y destino”, que concibió como homenaje a Tolstoi, la completó en 1960 y presentada a la revista Znamia los editores no se atrevieron a publicarla, el KGB confiscó el manuscrito, Suslov, personaje conocido entre los viejos routards de la izquierda europea,dijo que no se podía publicar en 200 años.
Afortunadamente una copia del manuscrito se salvó y fue microfilmado, se dice que por Sajarov y pasado a Suiza, se publicó.
Los apuntes de nuestro personaje recogidos en el libro de Beevor y Vinogradova son en opinion de los autores meticulosos e implacables. Contó cuanto había visto,en el frente de Briansk, Stalingrado, Treblinka y en el camino hacia Berlín.
