Mozart y la nueva percusión en el auditorio nacional.
Este año, en que se conmemora el 250 aniversario del nacimiento de Mozart, los ciclos que organiza Ibermúsica han tenido un bello final, debido a la indisposición del maestro Seiji Ozawa, que no pudo dirigir la Mito Chamber Orchestra, con un programa que sólo incluía una pieza mozartiana, éste fué sustituido por un concierto dirigido por el veterano Franz Brügen con la Orchestra of the Eighteenth Century, a la que este año ya habíamos escuchado en Cuenca, compuesto por tres joyas del austriaco.
El programa fue muy hermoso, los conciertos para piano y orquesta números 17 y 24 y la Sinfonía nº 38 “Praga”, han puesto un broche imprevisto y sobrevenido al final del ciclo grandes orquestas de Ibermúsica en esta temporada, a la vez que servía de homenaje al genio de Salzburgo.
Los instrumentos con los que toca esta orquesta son de época, por lo que pudimos apreciar, a pesar de lo que luego diré, su peculiar sonido, sobre todo el del fortepiano, muy bien instrumentado por Bezuidenhout, este instrumento no suena como el de gran cola, su potencia es mucho menor y exige una atención y silencio que una parte del público asistente en ningún momento tuvo.
No voy a glosar los conciertos que escuchamos, simplemente decir que el nº 17, Mozart lo compuso para su alumna Bárbara Ployer, Babette, y que en el Allegretto, Mozart trata de reproducir a un estornino que nos preludia a Papageno. El concierto nº 24, preparando el estreno de Las bodas de Fígaro, y madurando su relación con el libretista Lorenzo Da Ponte, escribe esta partitura que es una diálogo entre la tranquilidad engañosa y la tragedia.
La Sinfonía “Praga” fue un gran éxito en la ciudad de la que toma el nombre y como ha escrito Luis Suñen es una pieza redonda, de dimensiones perfectas, equilibrada en su expresión y genial de la primera a la última nota.
Hasta aquí el concierto, ahora voy a comentar el entorno, además de los sonidos que producía la orquesta para solaz de los que asistentes, tuvimos que escuchar al tiempo tres tipos de ruidos bien definidos, a saber: las toses y carraspeos de numerosos asistentes que se han hecho habituales y que molestan especialmente cuando se escuchan instrumentos de época;el ruido que provocan los que hojean el programa como si de dar palos a una estera se tratara y por último yo oí al menos dos moviles sonar.
Simplemente no puede ser. Los organizadores y responsables de la sala deben hacer algo por evitarlo, espero que estas líneas contribuyan a ello.
Este libro, me lo regaló una buena amiga y mejor persona en el mes de abril, con motivo de algo tan prosaico como cumplir años, lo he acabado de leer ahora y veo en la prensa que su autor, Paul Auster, ha obtenido el premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Unas pinceladas sobre la historia brooklyn follies, se trata de una relato donde se percibe la ciudad liberal, extravagante y atrevida que algunos tenemos de New York, aunque cada día sea más dificil reencontrarnos con ella.
Viene de ser un acomodado burgués con una buena posición que ahora ya no se puede ganar la vida. El Cosmic Diner y su camarera se convierten en su habitat más frecuente el primero y en su deseo poco disimulado la segunda, que le resulta inalcanzable por su incapacidad para la infidelidad conyugal. En un librería de viejo se reeencuentra con Tom,su sobrino y así poco a poco va apareciendo una gran red de personajes que van tirando en la espesa jungla de la ciudad.