La dama ciega
Con este título, Miguel Silvestre, ha publicado recientemente en la editorial Barataria, un relato breve de una gran lucidez. Es chocante. o al menos a mi me lo parece, el que un registrador de la propiedad se adentre en una reflexión sobre la justicia basada en la descripción de estereotipos. Estamos ante un relato bien construido y de lectura fácil, que cualquier persona que tenga alguna relación con el mundo del derecho debe conocer.
El libro está construido sobre la base de capítulos cortos que vienen precedidos de una cita de algún gran pensador, recuerdo en concreto las de Rawls y la de Kant, el contenido de los relatos tiene bastante que ver con la escuela del “realismo sucio” de tanta influencia en América y Europa en la pasada década, y que conocimos a través de Bukoswki, Raymond Carver y Tobías Wolf. entre otros.
La técnica que el autor sigue es la de reflejar dramas situados entre el escepticismo y el resentimiento, dibujando una gama de personajes sociales “marginales” que van a la deriva y no pueden mirar hacia su interior.

El diálogo que se establece entre las frases antológicas que preceden a cada capítulo y lo que pasa en él nos lleva a una dualidad conmovedora y a veces insoportable
Aurora Torres, la protagonista, es una abogada madura, maltratada por la vida, sobre todo en el terreno sentimental, que quiere dar la impresión de estar de vuelta de todo y que se dedica a poner en solfa todo pensamiento teñido de humanismo que ella ridiculiza, cavando cada día un fosa mayor entre ella y sus semejantes. Así, con todo el futuro por detrás, va entrando en connivencia con lo “peor de la sociedad”, traficantes, policias corruptos, etc.
En la vida no hay valores, sólo clientes a los que facturar, esta es su enseña, el final está vinculado a una venganza que merece la pena conocer.
En fin, un libro innovador fuera de los canones al uso. A mí me ha encantado.
