See it now
El 25 de Noviembre de 1946, el presidente Truman crea una comisión temporal encargada de enjuiciar la lealtad de los funcionarios federales. Tenían la consideración de desleales los partidarios de los totalitarismos, fascista o comunista, así como los que persiguieran el cambio violento de regimen. A partir de 1947 las administraciones reciben la instrucción de interrogar a sus empleados sobre sus actividades, en tanto puedan poner en peligro la seguridad de los Estados Unidos.El Fiscal General establece una lista de organizaciones subversivas y el F.B.I es el encargado de velar por el seguimiento de estas tareas. J. Edgar Hoover era el director del este servicio y muy dado a hiperactuar en lo tocante al hostigamiento legal, inflitraciones en organizaciones democráticas, la persecución política e incluso la extorsión de aquellos que eran considerados molestos y cómplices del comunismo, su verdadera obsesión.
Estos atentados contra las libertades y los derechos fundamentales de las personas, que tan magistralmente reconoce la Constitución de los Estados Unidos de América, tienen naturalmente en el envoltorio del dichoso “enemigo exterior” su principal argumento. Aunque es cierto que la época posterior a la segunda guerra es de lo más fecundo para el trabajo de los espías, no lo es menos que la utilización de planteamientos contra los comunistas y la defensa de la seguridad nacional, atentaron severamente contra las libertades y los derechos de las personas en esta época.
La cámara de representantes, por su parte, crea la HUAC, House Un-American Activities Committee, que abrió una amplia investigación en los entornos profesionales del cine. Dalton Trumbo,Ring Lardner, Edward Dmytrik, entre otros rehusan declarar si han sido miembros del Partido Comunista , lo pagan caro. Charlie Chaplin, Fred Zinneman, Joseph Losey personifican algunas de las victimas de la brutal campaña de descrédito. Elia Kazan, uno de los mejores directores de la historia, al final cede ante el chantaje.
Desde que el senador por Wisconsin, Joseph McCarthy dirigió los trabajos de la comisión, las listas negras, la delación como instrumento de defensa y la acusación basada en apariencias o simplemente en la interpretación discrecional y subjetiva de quien tiene el poder; se convierten, fundamentalmente en los ambientes culturales más vivos, en algo habitual.
George Clooney, dirige desde mi punto de vista, con acierto y tino una gran película, Good Night, and Good Luck, los que aspiramos a desterrar la insidia y el cainismo en las actividades sociales tenemos bastante que aprender de ella.
No me resisto como final a transcribir lo dicho por Edward Murrow en el programa See it Now emitido el 9 de marzo de 1954:
No caminaremos temerosos los unos de los otros. Si hurgamos en nuesta historia y nuestro credo, no nos atenazará el miedo en un tiempo dominado por la sinrazón; y hay que recordar que no provenimos de hombres asustados. Ni de hombres que temieran escribir, hablar, asociarse, y defender causas que fueran en un tiempo impopulares.
No son estos tiempos para hombres que se oponen a los métodos del senador McCarthy para acallar las voces, ni para aquéllos que los aprueban. Podemos negar nuestro legado y nuestra historia, pero no podremos huir de nuestra responsabilidad por las consecuencias. No hay modo de que un ciudadano de la República pueda esquivar sus responsabilidades. No es posible defender la libertad afuera si la descuidamos en casa. Los actos del senador de Wisconsin han alarmado y consternado a nuestros aliados en el mundo, y reconfortado considerablemente a nuestros enemigos. ¿Y quien es el culpable de esto? Ni por un momento pensemos que es él. No es él quien ha creado esta situación de miedo; simplemente la ha explotado con bastante éxito. Casio tenía razón. “La culpa. mi querido Bruto, no se halla en las estrellas, sino en nosotros mismos”.
Buenas noches, y buena suerte.
